El hospital de la muerte en SLP

Hospital

 

Es muy importante poder escribir nuestras experiencias positivas para recordarlas, pero con mayor razón, aquellas que son negativas para sanarlas, Esas que han hecho mella en nuestra vida íntima y personal esas que duelen el alma.

Hoy escribo con amor y temblor porque debo evidenciar con tinta indeleble, un suceso triste en el hospital de la muerte.

Sin duda, el primer derecho fundamental que tiene el hombre por el simple hecho de estar vivo, es “la vida”.

Se traduce este derecho a que no solo se debe proteger a las personas de la muerte, sino de toda forma de maltrato o violencia, que haga su vida indigna.

No demandé ante la ley porque nada me regresaría a mi mami, y porque creo en la verdadera justicia… es la divina.   Sin embargo, es mi responsabilidad describir los hechos tal como los vivimos mi madre y yo en el Hospital Militar Regional de San Luis Potosí.

Otro negrito en el arroz en el Ejército Mexicano.

Callar sería indigno, porque me convierte en cómplice del delito y de los que pudieran seguir ocurriendo. Tardé en escribir porque viví el luto y la indignación, incluyendo el sentimiento de culpa por no haber actuado insurrectamente contra quien en ese momento atacó violentamente a mi madre.

Desde que tuve uso de razón ella y yo nos entendíamos tan solo con la mirada. Su mejor enseñanza fue la libertad seguida por un “Dios te acompañe” y el mejor cariño, una caricia,  convertida en mil; alegre y siempre amorosa.

Atenderla fue mi mayor placer y satisfacción, amarla era tan espontáneo como natural… se había convertido en mi bebé, dependía totalmente de mí por lo que estaba de tiempo completo con ella. Nunca fue una carga, yo crecía trabajando en casa para mi revista y nada me limitaba a cubrir algún evento cultural que me descansaba de los desvelos y así fueron 10 años de nuestras vidas.

Cada mañana la despertaba orando y diciéndole lo felíz que me hacía abrazarla con un “abrazo de oso”, ese que es profundo y muy sentido, recargaba mi cabeza en su pecho y le decía lo hermosa que era y todas sus cualidades que ella poseía, le besaba su frente, le tomaba sus manos y comenzaba a hacerle su masaje, así hasta que seguía el estiramiento y después su alimento.

En ¿Qué momento se acabó este tiempo? Tiempo de dar, tiempo de ofrecer pero también tiempo de recibir porque su palpable agradecimiento me permitía ver que ella se sentía segura conmigo.

En ese enero de 2016, el frío fue muy intenso, comenzó con una gripa que atendí particularmente… yo usaba como último recurso la hospitalización, pero un sangrado y su dificultad al respirar me llevó con fecha viernes 15 de enero de 2016 a ingresarla de emergencia al Hospital Militar Regional de San Luis Potosí presentando un cuadro de “Neumonía adquirida en la comunidad”, “insuficiencia respiratoria tipo II” y “sangrado de tubo digestivo alto inactivo”, según parte médico.

En urgencias fue recibida y diagnosticada por el Doctor, Cap. 1/0. M.C. Miguel Cesar Alonso B-5680402 el cual decidió enviarla al tercer piso, cama 6 de Terapia Intermedia, evolucionando favorablemente a cargo de su médico tratante, el Mayor Médico Cirujano Alvaro Góngora Martínez C-4609895, quién estuvo a cargo todo el tiempo. Se le quitó la mascarilla de oxígeno de presión, y ya comía y respiraba por sí misma saturando entre 95 y 98%, avisándome un viernes que de seguir así, la podría dar de alta el siguiente lunes 25 de enero ya que mejoraba notablemente. Yo me puse muy contenta ya que esperaba que pronto estaríamos en casa.

El detalle es que el fin de semana, específicamente, el domingo 24 de enero, alguien, cuando salió de alta un último paciente de la habitación contigua, dejó las ventanas abiertas. Pudo haber sido el mismo paciente, algún familiar o un afanador.

La arquitectura del hospital en cuanto al ventanal es corrido en todo el piso y los muros que dividen las habitaciones no logran unirse hasta el vidrio, ya que topa con la ventana y esa corriente se otra habitación se filtra hacia terapia intermedia, provocando un frío que no dejaba que mi mami se calentara y sí, recayera.

Mi mamá ahora iba de mal en peor, tres días después del domingo, a decir el 27 de enero, miércoles a las 3:00 de la mañana aproximadamente, a la enfermera se le ocurrió cambiar sábanas a esa hora, pidiéndole yo que no lo hiciera porque se iba a enfriar más y las batas solo cubren el frente, dejando la espalda del paciente sobre la sábana helada y le digo, _Señorita hay una corriente fría muy fuerte que no sé de dónde entra, no le cambie las sábanas por favor, mi mami  se enfriaría su espalda… fue cuando ella entra a la otra habitación a revisar y oigo que cierra las ventanas corredisas, que por el ruido se conoce que estaban completamente abiertas haciendo dos movimientos, o sea dos ventanas. En ese momento me molesté muchísimo porque no puedo entender tal descuido y le dije, ¡con razón mi madre no mejora, a quien se le ocurrió abrir ventanas siendo enero el mes mas frío del año, terapia intermedia está al lado, los muros no protegen al cien por ciento las paredes que dividen cada habitación y mi madre es una paciente con neumonía!

Ahí se desplomaron mis fuerzas porque no podía entender tal negligencia. De todas maneras y en mi contra, la enfermera cambió sábanas a mi mamá, con el pretexto de que eran peores los virus que la enfermedad. ¿Cómo contradecir estos actos inconscientes de aferramiento y necedad de una persona que jura que está cumpliendo con su trabajo por lo que no le importa ser flexible.

Esta acción me hizo darme cuenta que la incapacidad de comprensión de la enfermera. Ella iba cada tercer día y por si fuera poco los otros días, laboraba en el turno de noche también, un enfermero que como si fuera un fantasma y a “paso veloz” recorría el piso para revisar a cada paciente. Sus pisadas eran tan fuertes que estresaba a todo paciente. Cuando salía de con mi mamá yo entraba detrás de él, pasaba a terapia intermedia a cubrirla y calentarla frotando sus pies, cuerpo y manos.

Claro que a las ocho en punto de la mañana del día siguiente, el jueves 28 de enero, llegó su médico tratante a hacer su recorrido y le dije el porqué mi madre se había agravado y lo que había pasado con esas ventanas. Le pregunté, qué debía yo hacer, y sólo me dijo _Haga lo que considere conveniente._ Así que busqué entre enfermeros y personal de aseo, saber quien podía haber sido el responsable de las ventanas abiertas y nadie lo aceptó.

Bajé entonces, y puse mi queja por escrito, el cual coloqué en un buzón del hospital en sala general firmada a mi nombre con un final que decía: Vicepresidente de FEMIRAC Delegación San Luis Potosí. Creí que por ello pondrían mas atención.

Como a las nueve de la noche de eses mismo día, llega una jefa de enfermería que no conocía muy molesta a reclamarme, que, ¿Porqué me había ido a quejar?… Le dije, _¿Le parece poco, que esté terapia intermedia al lado y no se hayan ocupado en tres días de cerrar las ventanas?._ Ella dijo, Lo que debió haber hecho es hablar con su médico tratante en lugar de haberse quejado porque la queja llegó hasta la Zona Militar._ Le dije, _ lo siento y sí hablé con el médico tratante y me dijo que hiciera lo que considerara correcto, mi mamá ya iba a a ser dada de alta y recayó por tal descuido._

Mi mami no evolucionaba, no comía y para mi era un tormento las noches porque no me dejaban estar con ella a pesar de que ella dependía al 100% de mí y aún sin haber otros pacientes en terapia intermedia. El fantansma del enfermero le decía a mi mamá riéndose _Me tiene miedo verdad._ Para mí era una agresión pero que no quería ya molestarme porque le iba peor a mi mamá.

Pasó el jueves 27 y el viernes 28 y mi mami sin cerrar los ojos ni de día ni de noche. No dormía. Mi sentir era decirle ya al médico tratante que me dejara traerla a casa, que me orientara para comprarle el oxígeno porque prefería me la atendiera en casa.

Ese sábado 30 de enero en la mañana les pedí a los enfermeros del turno de la mañana que me cambiaran de sábanas a mi mamá ya que el sol le daba muy rico al medio día y calentaba el cuarto y ella no sentiría frío. Me ayudaron amablemente y me dijeron los enfermeros, _¿Tiene calentón eléctrico?._ Les dije sí, _Pues traigaselo._

 Así que lo llevé, y por primera vez en todo este tiempo cerraron la puerta de terapia intermedia y mi mami comenzó a calentarse… por hay de las 8 de la noche mi mami cerró sus ojos y durmió, saturando cada vez mejor… ya no me despegué de ella quedándome a su lado en un sillón que había al final de la habitación. Le advertí a la enfermera que ya estaban cambiadas sus sábanas, que no necesitaba hacerlo pero fue un error anticiparle lo que según ella era su trabajo y no le agradó. Yo había hablado con el médico psiquiatra que atendía a mi mamá de su lesión cerebral para que me me autorizara estar con ella para cuidarla, el Mayor Iniestra quien sabía que ella me necesitaba y que yo siempre estaba pendiente de su cuidado.

Tenía mi mami como dos horas muy dormida y hasta roncando, saturando cada vez mejor, cuando entra el médico que estaba haciendo su servicio y que ayudaba al médico tratante, su especialista. Muy silenciosamente y con mucho respeto me escuchó al pedirle en voz baja… _Por favor doctor déjela dormir un rato, tiene cinco días que no cierra sus ojitos y mire… satura muy bien_. iba ya por los 88-90; el doctor se quedó observándola con mucho detenimiento, revisando los aparatos muy bien y confirmando su buena saturación dejando que durmiera muy calientita, ahí estuvo como una hora totalmente al pendiente. Observándola.

Él decidió regresar mas tarde para tomarle signos y al retroceder y abrir la puerta para salir, en un instante una mujer vestida de militar con botas, alta, fornida, de pelo corto avienta la puerta contra el doctor que iba saliendo y prende las luces generales, totalmente agresiva, en ese instante le pido que baje la voz y que no prenda las luces ya que mi mamá estaba dormida, que quien era para llegar así, pero yo en voz baja para no despertarla, en eso ella se acerca a la cama de mi mamá y le grita SEÑORA MARTHA, SEÑORA MARTHA y en un instante le quita la mascarilla de oxígeno a mi mami, quien despierta aterrada, abriendo sus ojos grandemente, mismos que se han quedado en mi mente como una fotografía y que al describirlo lloro de impotencia, preguntándome ¿Porqué no la saqué a esta mujer? ¿Hasta qué punto permití tal abuso? Fue en ese mismo momento que entró el médico que había recibido a mi mamá en urgencias y que ese día, él estaba también, de guardia en urgencias, y que al ir a avisarle la enfermera del turno que yo estaba en terapia intermedia sin salirme.

 _Que no ve que su mamá está muy grave. y me dice que me salga, al voltear a ver a mi mami veo que seguía sin oxígeno y que el aparato comenzó a hacer un ruido continuo, y volteo hacia la puerta y veo que el otro médico nunca salió de la habitación y observó todo.

Entonces me salgo a la sala de espera para hincarme y pedirle a Dios que inmediatamente recogiera a mi mamá porque no merecía ese trato, que estábamos luchando contra corriente.

Por 10 años la cuidé con amor y ternura y en un instante me le quita esa mujer el oxígeno para terminar con ella como si decidieran aplicarle la eutanasia.

Sí, eso fue, un asesinato premeditado, con alevosía y ventaja, violando todos sus derechos humanos y el ARTÍCULO 166.Bis. desde del 14 al 21. Queda prohibida, la práctica de la “eutanasia”, entendida como homicidio por piedad así como el suicidio asistido conforme lo señala el Código Penal Federal, bajo el amparo de esta ley. En tal caso se estará a lo que señalan las disposiciones penales aplicables en la Ley General de Salud.

Hicieron según para hacerla volver lo que yo había firmado desde que el inicio del tratamiento, que no aceptaba que se le intubara, solo aceptaba la ventilación no invasiva durante su estancia porque yo esperaba la decisión divina, y no turbar su estado emocional.

Muy pronto oí silencio, pero tardaron mucho en salir, estaba con ellos el único testigo ocular, el jóven médico que estaba en lugar de su médico tratante.

Salió el Dr. Cap. 1/0. M.C. Miguel Cesar Alonso B-5680402 en compañía del jóven médico para decirme que no habían podido hacer nada como si nada hubiera pasado, cuando lo vi todo.

Le dije: Así como a Jesucristo, usted no supo lo que hizo._ y volteé a ver al doctor jóven y le dije, Es una pena que a su corta experiencia haya comenzado a vivir este tipo de espectáculo; veo su silencio, por lo que no será capaz de ser mi testigo._ bajando él la mirada, se quedó callado.

Entré a ver a mi mami y la mujer estaba a un lado de la cama, completamente agachada y sin darme la cara … Le pregunté…

_Y tú ¿Quién eres?_.

Ella contestó…

_Rosalía._

_Rosalía ¿Qué?_. Y me dio sus apellidos_ no los recuerdo, pero solo había una Rosalia en todo el hospital. _

_¿Quién te mandó a hacerle esto a mi madre?._ No contestó, seguía agachada. _

_Quiero que sepas, que todos los días voy a orar por ti para que recuerdes en tu sin-consciencia lo que has hecho, no tienes ni idea con quién te has metido… porque mi madre es una hija de Dios y Su justicia será la de Él sobre tí_.

El 31 de enero de 2016, fui por el egreso de mi mami y puse atrás de la original que firmé… “Y provocada a muerte”.

Vi a la química del hospital que aplicaba los exámenes de sangre a mi mamá y me dice,

_¿Qué pasó, fui a sacarle sangre a su mami y me dijeron que había fallecido?._

Le dije: _Una tal Rosalia vestida de militar se apareció para acabar a mi mami, quitándole el oxígeno sin agua va, alguien la mando, o por la queja interpuesta o porque le tenía calentón eléctrico que les molestó estuviera gastando luz, o simplemente están acabando con los pensionados, no es la primera vez.

¿La conoce? ¿Quién es?… Dice:

¿Qué? es una enfermera muy problemática, esesposa o pareja del doctor X del hospital_.

El nombre del doctor lo conozco, pero no lo quiero mencionarlo por respeto a él, ya que es un excelente médico y también trató a mi madre en otra ocasión, no merece ser expuesto.

Así indagando en el medio supe el gran historial de esta mujer que resulta que es enfermera.

He buscado sanar esta herida que solo el tiempo y mi fe en la justicia de Dios obrará.

Aclaro que esta mujer (Rosalía), jamás estuvo a cargo de mi mamá durante su internamiento, nunca la atendió en ningún turno, nunca la vi y ese día no traía uniforme de enfermera y se atrevió a entrar a Terapia Intermedia a tomar la vida de mi madre .

Hago del conocimiento al ISSFAM de esto, a La Federación de Militares Retirados a nivel Nacional para que tomen sus precauciones porque es sin duda un acto de enemistad entre activos y retirados que algún día tendrán la misma posición.

Después de días me llama la química y me dice:

_Según me dijo un amigo que trabaja en la 12ª Zona Militar, llegó su queja hasta inteligencia, pero. que necesita volver a hacerla en computadora porque no le entendieron a su letra._

Y aún con mi dolor, solté una carcajada en asombro a lo inaudito, y le contesté. ¿Inteligencia no entendió mi letra? con razón son tan controvertidas sus funciones.

Esta experiencia no solo ha sido una gran desilusión para mi hacia la gente de la institución, sino una puñalada al corazón de quienes trabajamos en favor de los derechos humanos de aquellos que dan su vida por la patria, y que al cumplir su tiempo se convierten en personal en Retiro, de desecho, menospreciados, mal atendidos, discriminados, y que tarde que temprano TODOS sin excepción, vivirán de esta distinción, aunque sean generales. Y ¿Qué decir de los de menor rango y sus familiares?

Han pasado dos años y medio, siendo el tiempo mi único amigo, el me aconseja y muestra: que nadie tiene el derecho sobre nadie y que sólo Dios decide a quien quita y a quien pone. Que quien toma decisiones por Él, usurpa Su función y quien se atreve a matar, por ley, muere su espíritu con él.

Ninguna acción negativa es justificada, a menos que se arrepienta de corazón y reconozca que nadie debe tocar a un hijo de Dios porque, es como la niña de Su ojo.

 

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