Por: Hector Ahmed Hamud.
Mariposa inalcanzable
que con tu gracil revoloteo
recorres mi memoria, ya algo saturada.
En tu vuelo de ruta impredecible,
que nunca se repite y quizá sin proponértelo,
reavivas mis sentidos cuando rozas sin tocar,
aquellos rincones que parecían olvidados.
Me ofreces la dicha de refrescar mi vida con recuerdos
que me puedo dar el lujo de seleccionar con ánimo de ventura
aún cuando no sean lo más bello, pero revivo.
Con sorpresa descubro cosas nuevas y aprendo
dejando de lado soberbia, tristeza y sobresaltos.
Me esmero en lo sencillo.
También me apuro,
porque mi querida y graciosa amiga ahora sé que tu no siempre
fuiste mariposa voladora y yo,
no siempre he tenido abierta mi memoria;
Recuerdo también que ni tu ni yo
seremos para siempre,
sólo quizá y con suerte,
en la memoria de otro…

















