LOS PEORES PERIODISTAS Y EL PEOR PERIODISMO DE MÉXICO, ESTÁN EN SAN LUIS POTOSÍ.
Por Eric Muñiz de la Rosa
La palabra axioma se define como “verdad tan clara que no necesita explicación’, y no podría aplicarse más claramente que en el “periodismo” que se practica en San Luis Potosí.
¿A quién culpar de esta situación? A todos, a todos quienes trabajan en este oficio, que en otros países tiene categoría de profesión, pero que en México la misma Secretaria de Educación no cataloga como tal.
En sí, la culpabilidad primordial recae en los editores y directores de los diarios y demás medios informativos, por carecer de los conocimientos necesarios para llevar a cabo la labor que sus cargos representan. Son ellos los responsables directos por autorizar la publicación de las barbaridades que se publican cotidianamente como noticias.
Los pecados capitales del periodismo potosino abarcan desde ignorar la ética periodística hasta el plagio, el refrito, el libelo, los borregos, el amarillismo y la gacetilla. Por lo general las notas solo contienen la unilateral versión del declarante o la descarada copia fiel de los boletines de prensa, que son tomados ad verbatim, sin la necesaria comprobación de los hechos y de las declaraciones de los supuestos involucrados, que las mas de las veces son alteradas o simplemente falsas.
Y todavía los reporteros las firman con su nombre como si hubieran sido ellos los verdaderos autores.
Y es que aparte de ser ya una tradición, también resulta muy fácil perpetuar la abominable costumbre de reproducir los boletines de prensa y las gacetillas con detrimento al periodismo, pero sobre todo como engaño al público lector, al que se le desinforma de manera tan descarada, por no decir también inmoral.
Quien aprovecha muy bien la falta de profesionalismo en el periodismo potosino, es el gobierno estatal y demás dependencias gubernamentales, sabiendo que los diarios, por su baja circulación, número de lectores y competencia, incapaces de obtener ingresos por publicidad comercial, aceptan gustosos el consabido cochupo.
Quienes salen perdiendo son los lectores, quienes en los más de 85 años desde que apareció un diario en San Luis Potosí, nunca ha conocido, mucho menos aprendido, lo que es periodismo verdadero. La ignorancia, tanto de los periodistas como de los lectores, ha convertido el amarillismo de las notas policiacas, y la nimiedad de las notas sociales, en el atractivo principal para leer un diario.
Como contraste, en los países de Primer Mundo, como los de Europa, Australia, Canadá y Estados Unidos, no se publican en los diarios secciones de policía ni de sociales.
Lo que me llevó a escribir lo presente, fue el fiasco de (des)información que prácticamente inundó las páginas de los diarios, y sus respectivos sitios de internet y de redes sociales, sobre el caso del par de mujeres “secuestradas” en una casa del barrio de San Miguelito.
En las notas al respecto abundaban los “detalles”, los nombres de las supuestas víctimas, de los perpetradores, del “exitoso operativo policiaco”; los detalles, las causas, los móviles de los secuestros.
Los “periodistas” hicieron gala de sus más excelso “léxico periodístico””, que se trataba de “celula del crimen organizado”, narco menudistas, sicarios, drogadictos, criminales y mas lindesas por el estilo. A las mujeres las presentaron estos eruditos en periodismo como victimas sujetas a tortura y y abusos sexuales.
Los titulares no podían ser más escandalosos: “PRESUNTA PLAGIARIA HUYE DE SUS CAPTORES; RESCATAN A OTRA” El Heraldo; “SECUESTRADA ESCAPA DE SUS CAPTORES EN SAN MIGUELITO”, Código San Luis; “LA HISTORIA DEL SECUESTRO EN EL BARRIO DE SAN MIGUELITO”, La Brecha; “ESCAPA MENOR SECUESTRADA; CINCO DETENIDOS” El Sol de San Luis: “SECUESTRO EN SAN MIGUELITO”, La Razón; “POLICÍAS RESCATAN EN CENTRO HISTÓRICO A MUJERES SECUESTRADAS”, Plano Informativo; “TENÍAN SECUESTRADAS A DOS JÓVENES EN LA CALLE XICOTENCATL”, la Jornada San Luis; “DETALLAN AUTORIDADES OPERATIVO EN SAN MIGUELITO”, Pulso. (Nótese como El Heraldo le llamó “plagiaria” a la plagiada).
Durante los más de tres días que duró el escándalo mediático, ni uno solo de esos periodistas y editores, que esperan año tras año ganar el Premio Estatal de Periodismo, movió siquiera una fibra de su cuerpo para comprobar, constatar o verificar la veracidad de los boletines de prensa sobre el caso, mucho menos para tratar de entrevistar a cualquiera de las “secuestradas”, sus familiares, amigos o vecinos.
Nada.
Por mi parte, yo, que vivo a 2 mil kilómetros de distancia, que no cuento con acreditación de periodista en San Luis Potosí supe, desde el primer momento, que todo era un montaje de la policía, que no existían elementos para dictarles el auto de formal prisión a los acusados, que simplemente se trataba de una disputa entre los involucrados.
A la postre, la menor a la que, según los medios, había sido violada y secuestrada, resultó que había mentido. No solo eso, quienes si resultaron ser también mentirosos y delincuentes fueron los mismos policías que llevaron a cabo la “redada”, ya que les robaron a los detenidos sus celulares, dinero en efectivo y otros objetos de valor.
El diario Pulso, sin aceptar culpa alguna, puso un indigno final a esta comedia de errores con la nota titulada “Mujeres cautivas estaban por voluntad propia”.
Por su parte, los lectores seguirán comprando y leyendo basura, quizás por otros 85 años.

















