De: Adelina Vanessa Méndez Briones
Una biografía de Octavio Ignacio Pérez, poeta.
Los mejores momentos de algunos niños, han sido vividos en gran parte por causa de grupos e individuos que se acercan para confiarles un secreto: El secreto de reír.
Haciendo teatro infantil con titeres
Octavio Ignacio Pérez, poeta. Nació el 7 de octubre de 1985 en Chapala, Jalisco. A los 19 años de edad, migra a la Ciudad de Guadalajara, donde emprende dos años de estudios en Psicología , y tras la experiencia con dos grupos que lo impulsaron al trabajo enfocado al teatro cajellero y al Movimiento Social Chantli, de corte eco-artístico y la Brigada Ignacio Martín-Baro, en Chapala; ésta última con una visión inspirada en una “nueva” manera de hacer política.
Se trasladó a la Ciudad de San Luis Potosí, donde Octavio reinicia sus estudios en la Licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Pero en 2009 abandona la idea de formarse en dicha Universidad.
Trabajó para Educiac A.C., durante un mes aproximadamente en un diagnóstico en Tancanhuitz de Santos, Zona Huasteca de S.L.P. para después con algunos grupos ya formados, conocer a la hermana Reyna, religiosa del Sagrado Corazón, quien imparte talleres desde una mirada de Educación Popular, y se vuelve su pupilo durante un tiempo. Poco después, es invitado por Marcela Godínez, a visitar Iyolosiwa Educación Popular A.C, donde se inicia como voluntario en el Proyecto Docentes, a cargo de Cristina Galán, quien a la partida de Reyna, ejerce el cargo como Directora General.
Continuando con su afición por el teatro, Octavio interpreta el papel de Asistente de proyecto voluntario. Al cabo de seis u ocho meses, es nombrado Colaborador y así se empodera de su labor. Ahí, es alumno de Marco Raúl Mejía y de Luis Felipe Ulloa. Del primero aprende la capacidad para desaprender y del otro, la habilidad de hacer sistemático un proceso. Concluye su trabajo en la A. C., construyendo una sistematización sobre el proceso del proyecto Docentes, y junto al grupo de trabajo, diseña dos seminarios con docentes de primaria pública: Herramientas populares para la RIEB -2009, y Un acercamiento desde las artes.
Después de ello, se inicia un ir y venir de mudanzas, la mayor cantidad en el barrio de San Miguelito, tiempo durante el cual acontece la creación de Cachivache Títeres, de una corta duración y de ahí pasa sus últimos tres años en la ciudad, que lo arrojarán a Xilitla… pero vamos un poco antes. Cuando Octavio funda EnTendedero, la cúspide de Palabra Muerta, un grupo literario formado por antropólogos, diseñadores gráficos, cuentistas, poetas; todos ellos aún estudiantes del Campus Oriente de la UASLP: Jaime Cabrera, Oscar Espinosa, Thalía Valencia; conoce al grupo de teatro con niños La Colmenita San Luis, donde participa con personas como Crisanto, Amelie, Soto, Baldu, entre otros.
Después, junto a poetas-escritores como David López y José Luis Acosta, crea Mezcaletras, con lo cual desarrollará obras teatrales con niños, adultos, jóvenes de diversos ámbitos y que para suerte del grupo, será de una duración corta pero prolífica.
Donde más tuvo inmersión, fue en la Clínica Psiquiátrica Dr. Everardo Neumann Peña y en el fraccionamiento El Sauz, en la zona del Saucito. Ha impartido talleres en la Facultad de Psicología de Zacatecas y para estudiantes del mismo Campus Oriente San Luis. Fue tallerista de Paleui, en el verano de 2012.
La corriente de pensamiento que se ejerce en este ámbito, está ligado a la Educación Popular y al Teatro del Oprimido de Boal; y que pocas veces ha sido estudiado por alguna institución del tipo Centro de las Artes o Casas de Cultura. Sin embargo la formación de Octavio, ha sido libre.
El proceso es un diálogo continuo, que va del cuerpo al pensamiento; y del pensamiento al afecto; del lugar del trabajo hacia el hogar, y del hogar se transmite a la comunidad. Es un diálogo con la composición de nuestro cuerpo y de cómo habitamos esa manera de componer, esa manera de hacernos visibles para nosotros mismos y cómo nos hacemos visibles para el otro.
Octavio también generó algunas escenas en el Campus Oriente y otras para exposiciones; así como dentro del mismo EnTendedero. Las más representativas fueron: Nos-otros y Basura al costo, en la Cafetería. Con EnTendedero: Lavaderos del alma, junto a Alejandra Balduvin, en la Universidad Politécnica. Con La Colmenita: Vivir de colores I y II y Lo que los niños quieren decir. Alrededor de 2010 -2012. El trabajo aquí, en el Teatro con-para niños, está diseñado en torno al juego y algunas metodologías usadas en La Colmenita Cuba, de donde surge el proyecto en San Luis Potosí.
Otro punto importante es la inmersión de EnTendedero a la clínica psiquiátrica. Ahí junto a los demás integrantes, intentan diluir la línea entre paciente y tallerista, con sesiones que acontecían dentro de la instalación nombrada Tenderete; tuvo tres fases: la primera, con una temática y un orden muy definido, de unos seis meses de duración que fulminó en una pastorela. La siguiente fue una experimentación sobre cierto control del grupo para generar un espacio con un grado de complejidad más cargado: el denominado por el grupo confort de angustia.
El trabajo que se intentó, fue contraponer o montar en el espacio de la instalación la dispersión del grupo con la supuesta seriedad que exige el trabajo con pacientes psiquiátricos. La fase posterior, tuvo como margen una exposición que se llevó a cabo en el Centro Cultural El Faro, con sede en el Museo de las Tradiciones Potosinas, en el centro de la ciudad, en diciembre de 2012. El grupo de pacientes crónicos fue dividido en cuatro, para que cada parte tomara una de las prácticas más significativas del grupo: Literatura, Teatro, Pintura y Música. Durante siete días, el edificio estuvo infestado de locura, de esa otra locura que es la creación.
Los pacientes fueron y serán los creadores de toda aquella atmósfera. Las actividades estuvieron acompañadas tanto de exposición fotográfica y pictórica, como de ejercicios musicales, teatrales, e incluso un paseo por la ciudad y una conferencia por los pacientes.
De julio a diciembre, Octavio fue parte del Laboratorio Escena e Imaginación Social, del Centro de las Artes San Luis Potosí Centenario, impartido por Teatro Ojo. Sienta las bases para una dimensión no explorada en EnTendedero: La investigación social, como medio para la creación e intervención desde las artes.
Durante ese mismo mes es invitado a participar en el proyecto Circuito NOPAL 2013, que coordinan el Centro Cultural El Faro y Secretaría de Cultura del Estado de San Luis Potosí; imparte teatro y títeres, en los municipios de Axtla de Terrazas, Tampamolón Corona y Tanlajás (Núcleo 5). El proyecto tiene una duración de nueve meses. Inició en el mes de marzo del presente año.
El plan anual es residir en Xilitla hasta el término del Circuito, y después moverse al centro del país, en Tlaxcala; para desarrollar el trabajo logrado en los tres colectivos, con una visión apegada al trabajo con pacientes psiquiátricos. Así como publicar junto a Ediciones El Viaje con Deja que lleguen las moscas, su primer poemario, producto de su trabajo en Mezcaletras, y una autoedición que llevará por título: Crassipes, jardín de Hus. Al igual que con su obra, planea terminar el texto Los zapatos blancos de un elefante peatonal, y la sistematización (el documento) de La Colmenita.

















