
El Museo Francisco Cossio te invita este sábado 30 de marzo en dos funciones 12:30 y 18:30 hrs. en Av. Venustiano Carranza No. 1815, Col. Jardín, C.P. 70270a. Tel. 813 22 47 a disfrutar de pequeños fragmentos de la vida de Julián Carrillo niño y adulto, con narraciones originales de este potosino ilustre.
Julián Carrillo (1875-1965)
Nació en el pueblo Ahualulco, San Luis Potosí, en el seno de una familia indígena, el 28 de enero. Fue el último de los 19 hijos de Nabor Carrillo y Antonia Trujillo.
De niño formó parte del coro del templo de Ahualulco transladándose a la capital del Estado para estudiar música y regresar posteriormente como cantor de la iglesia comenzando sus estudios con Flavio F. Carlos, formador de varias generaciones de compositores potosinos. Al mismo tiempo empezó a trabajar en la orquesta de su maestro.
Las dificultades económicas lo obligaron a abandonar sus estudios primarios, pero no los musicales. En la orquesta de su maestro pasó de timbalero a violinista y empezó a componer pequeñas piezas.
En 1894 compuso una Misa.
En 1895 se trasladó a la ciudad de México, con una carta de recomendación del gobierno de San Luis Potosí, para ingresar al Conservatorio Nacional de Música.
En esa institución hizo avances rápidos. Contó entre sus maestros a Pedro Manzano en la clase de violín, a Melesio Morales, en la de composición y Francisco Ortega y Fonseca en la de física, acústica y matemáticas. También formó una pequña orquesta con otros alumnos del Conservatorio.
Careciendo de una instrucción profunda en matemáticas, física y acústica, el joven Carrillo se sorprendió y maravilló extraordinariamente al estudiar las leyes de producción de los intervalos fundamentales en música (i.e. que al dividir por la mitad una cuerda, produce la octava, que al dividirla en tres, produce la quinta, etc.). Ello lo llevó a experimentar por su propia cuenta, abandonando la forma tradicional de dividir las cuerdas en dos, tres, cuatro,y hasta ocho partes (que era lo que le permitían sus dedos), y comenzó a dividir con el filo de una navaja la distancia de la cuarta cuerda del violín entre las notas Sol (libre) y La, logrando producir dieciséis sonidos nítidamente diferenciables.
A partir de entonces, Carrillo prestó especial atención a las bases físicas y matemáticas de la música.
En 1899, el general Porfirio Díaz, presidente de la República, lo oyó tocar como solista de violín en la una ceremonia de entrega de premios a los estudiantes de nivel superior, y le concedió una beca especial para ir estudiar a Europa.
Carrillo ingresó al Real Conservatorio de Leipzig. Contó entre sus maestros a Hans Becker (alumno a su vez de Joachim), en la clase de violín, a Johann Merkel, en la de piano, y a Salomon Jadassohn, en la de composición, en la de armonía y en la de contrapunto. También formó parte, como violín primero, de la Orquesta del Conservatorio, dirigida por Hans Sitt, y de la Orquesta de la Gewandhaus, dirigida por Artur Nikisch.
En Alemania escribió varias obras, entre ellas su Sexteto en Sol mayor para dos violines, dos violas y dos violonchelos, (1900) y la Primera Sinfonía en Re mayor para grande orquesta (1901), estrenada por la Orquesta del Real Conservatorio de Leipzig, bajo su propia dirección.
En 1900 asistió al Congreso Internacional de Música, en la ciudad de París (presidido por Camille Saint-Saëns), donde expusó una tesis para poner nombres monosilábicos a las notas de la escala musical (35), y de esta manera poder cantar el nombre adecuado de cada nota. El trabajo se basaba en el hecho de que en la música “hay nombres sin notas y notas sin nombre”. La ponencia fue aceptada y publicada por el Congreso.
Terminados sus estudios en Leipzig, se trasladó a Bélgica para perfeccionarse en la técnica del violín. Estudió con Hans Zimmer (discípulo de Isaye) e ingresó al Real Conservatorio de Gante.
En 1903 erscribió un Cuarteto en Mi bemol, en el que daba a las formas clásicas “unidad ideológica y variedad tonal”.
En 1904 ganó el Primer Premio por Unanimidad y con Distinción en el concurso internacional de violín del Conservatorio de Gante.
Ese año regresó a México, donde recibió un violín Amati que el presidente Díaz le regalo “como obsequio de la nación mexicana” por su excelente desempeño en el extranjero.
En México inició una labor musical intensa como violinista, director de orquesta, compositor y profesor.
Fue nombrado profesor de historia (1906), de composición, de contrapunto, fuga e instrumentación (1908), en el Conservatorio Nacional. Entre los músicos formados por el maestro Carrillo se encuentran José Francisco Vázquez Cano (Fundador de la Escuela Libre de Música y Declamación, de la Facultad de Música de la UNAM y, junto con José Rocabruna, de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM), Juan León Mariscal Canseco (compositor y catedrático), Antonio Gómezanda (pianista y compositor), Rafael Ordónez, Rafael Adame, Vicente Teódulo Mendoza (investigador del folklor mexicano), Gerónimo Baqueiro Foster, Daniel Ayala, José López Alavés, Rosendo Sánchez, Leticia Euroza, Ángel Badillo, Felipe Cortés Texeira, Agustín Oropeza, Gabriel Gómez, etcétera.
Organizó y dirigió la Orquesta Sinfónica Beethoven (1909) y el Cuarteto Beethoven (1910). Publicó los Discursos sobre la música, (1913), y Pláticas musicales, (1914 y 1922). Estrenó en 1910 su Canto a la Bandera (con Letra del poeta Rafael López), que es hasta la fecha canto oficial a la insignia patria.
En 1911 fue representante oficial de México a los Congresos de Música de Roma y Londres, donde expuso las tesis “Reformas a las grandes formas de la composición: la sinfonía, el concierto, la sonata y el cuarteto, para darles unidad ideológica y variedad tonal” (Roma) y una referente a elevar el nivel artístico de las bandas militares (Londres). Ambas fueron aprobadas por los respectivos Congresos.
En 1913 fue nombrado director del Conservatorio, donde reformó los programas de estudio, haciéndo énfasis no sólo en la rigurosa preparación técnica de los estudiantes, sino en materias como la literatura y el español. Ese año fue admitido como miembro de la Sociedad de Geografía y Estadística de México.
Al caer el gobierno de Huerta, Carrillo tuvo que exhiliarse hacia los Estados Unidos. En Nueva York, organizó y dirigió la Orquesta Sinfónica América, con la que presentó su Primera Sinfonía. El éxito de esta obra le valió el calificativo de “the herald of a musical Monroe doctrine”.
En 1916 escribió la partitura para la película Intolerancia, de David Griffith.
En Nueva York escribió la “Teoría del Sonido 13”, que se publicaría en el segundo tomo de las Pláticas musicales.
En 1918 regresó a México, donde fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica Nacional (antes Orquesta del Conservatorio) (1918-1924) y director del propio Conservatorio Nacional (1920-1921).
Carrillo llevó a la Sinfónica Nacional a niveles de excelencia interpretativa, al grado que el pianista Leopold Godowsky la calificó como superior a la Filarmónica de Nueva York. La Sinfónica llegó a ser tan popular que se sostuvo con sus propios recursos. Carrillo difundió la música de Bach, Mozart, Beethoven, Weber, Wagner, Chaikovski, Rimsky-Korsakov, Richard Strauss, Saint-Saëns, Debussy y Ravel. Presentó dos festivales Beethoven (1920 y 1921). Además apoyó la música de mexicanos como Manuel M. Ponce, Antonio Gómezanda y Juan León León Mariscal.
De 1920 a 1924, se dio en México la Polémica del Sonido 13, que culminó con el concierto del 15 de febrero de 1925, con obras microtonales en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono.
De septiembre a noviembre de 1925, organizó una gira por diversas ciudades del país para demostrar la teoría del Sonido 13.
En diciembre partió para Cuba y en 1926 llegó a Nueva York. Allá publicó algunos números de la revista bilingüe The Thirteenth Sound: The Herald of America’s Musical Culture. La liga de Compositores le encargó una obra, la Sonata casi fantasía en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono, que fue estrenada en el Town Hall de Nueva York el 13 de marzo de 1926. A petición de Leopold Stokowki escribe el Concertino en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono, que estrenó la Philadelphia Sympony Orchesta, bajo la dirección de Stokowsky, en Nueva York y el Filadelfia. Al mismo tiempo escribió las Leyes de metamorfosis musicales, que permiten transformar las proporciones tonales de una obra (p. ejemplo, de medios tonos a cuartos de tono, o de medios tonos a tonos completos), y que también plantea procedimientos composicionales semejantes al serialismo. Escribió Pre-Sonido 13: Rectificación básica al sistema musical clásico: Análisis físico musical y Teoría lógica de la música.
De regreso a México en 1928, recibió el homenaje de su estado natal, al declarar el Congreso de San Luis Potosí día de fiesta cívica en el territorio estatal el 13 de julio (aniversario del experimento de 1895). El gobierno ordena que sea izada la bandera nacional en su casa, de las seis de la mañana a las seis de la tarde.
En contraste, Carrillo no tuvo apoyo gubernamental para desarrollar su revolución, e incluso su labor musical como director y profesor fue dificultada. Pocas veces, a partir de entonces, fue invitado a dirigir en México y su música tampoco fue interpretada por orquestas mexicanas. El otrora director del Conservatorio y de la Sinfónica Nacional, no volvió a ocupar un puesto semejante, y toda su investigación y difusión musical fue autofinanciada.
En 1930, Carrillo organizó la Sinfónica del Sonido 13, en la que todos los instrumentos salen de la afinación convencional de semitonos. Fue dirigida por el propio Carrillo y por Leopoldo Stokowsky en 1930 y 1931.
En 1933, Ángel Reyes, director del Grupo Sonido 13 de la Habana, grabó en Nueva York el Preludio a Colón, en discos Columbia. Ese año, Ahualulco recibe el nombre de Ahualulco del Sonido 13.
En 1934, Carrillo publicó La revolución musical del Sonido 13, donde recapitula los acontecimientos históricos del Sonido 13, lo mismo que en Génesis de la revolución musical del Sonido 13 (San Luis Potosí: 1940).
En 1940 patentó sus 15 pianos metamorfoseadores, que producen intervalos de tonos, cuartos, tercios, quintos, hasta dieciseisavos de tono.
En 1941 publica su Método racional de solfeo, que basado en el principio de ir de lo conocido a lo desconocido, basa sus ejercicios en el Himno Nacional Mexicano.
En 1947 experimentó en la Universidad de Nueva York sobre la rectificación de la ley del nodo. El resultado es que, siendo el nodo un punto físico, resta longitud a la cuerda, por lo que ya no es la mitad matemática, y por lo tanto, el número de vibraciones producidas por la mitad de la cuerda excede al duplo de vibraciones producidas por la cuerda en su longitud total. Este trabajo le valió la nominación para el Premio Nobel de Física de 1950 (el ganador del Nobel aquel año fue Cecil Frank Powell de Inglaterra, por el descubrimiento del pi-mes´´on o pion, que había sido predicho una docena de años antes). En Dos leyes de física musical (México: 1956), resume sus trabajos sobre la ley de los armónicos y la ley del nodo.
En 1949 se construyó el primer piano de tercios de tono del mundo, y lo llevó al Conservatorio de París al siguiente año. En Francia conoció a Jean-Etienne Marie, quien ha difundido su obra en Europa. También dió conferencias en Francia, España y Bélgica.
En 1951 presentó un concierto en el teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México, para demostrar las leyes de metamorfosis musical.
En 1951, Leopold Stokowsky estrenó, en Pittsburgh, Horizontes. Poema sinfónico para violín, violonchelo y arpa en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono. La obra tiene tanto éxito que tiene que repetirse. El año siguiente se interpreta en Washington, Baltimore y Minneapolis.
En 1954 llevó un piano de tercios de tono a París, a la Schola Cantorum, donde permanece hasta la fecha. En la Escuela normal de Música de aquella ciudad se interpretan diversas composiciones suyas.
En 1956, el presidente de Francia lo condecora con la Legión de Honor y recibe la Gran Cruz del Mérito del gobierno alemán.
En 1958, exhibe en la Exposición Mundial de Bruselas sus 15 pianos metamorfoseadores, que ganan la Medalla de Oro. De Bruselas, los pianos viajan a París y son exhibidos en la Sala Gaveau. En París conoce a Ivan Wischnegradsky y a Alois Hába. Asiste al Congreso Internacional de Música y presenta un concierto en la sala de la UNESCO.
Entre 1960 y 1965 graba en la Phillips de París cerca de treinta de sus composiciones, con la Orquesta Sinfónica de la Asociación de Conciertos Lamoureux y destacados artistas franceses. Las obras representan las tres diversas fascetas de su escritura musical: la clásica, la atonal y la microtonal. Jean-Etienne Marie es el ingeniero de Sonido de estas grabaciones.
En 1960 compuso Canon atonal a 64 voces, Misa de la Restauración para voces masculinas a capella en cuartos de tono y, por encargo de Stokowski, Balbuceos, para piano en dieciseisavos de tono, obra esta última que se estrena en Huston, Texas.

















