Marta Pérez Bravo y la exposición de lo único

 

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Por: Ghisselle Ávila / revistaelite_slp@hotmail.com /  gavila.cc@gmail.com

El pasado jueves 14 de noviembre, el Instituto Potosino de Bellas Artes (IPBA) fue la sede de un evento cultural fotográfico sin precedentes, la artista Marta María Pérez Bravo realizó la presentación de su trabajo en la sala teatro del IPBA, donde durante aproximadamente una hora, expuso las razones y los temas que la llevaron a realizar la colección fotográfica presentada.

Pérez Bravo estudió durante nueve años la carrera de artes plásticas, siendo especialista en pintura nos dijo: “No soy fotógrafa” sin embargo, el trabajo que realizó destaca de muchos otros fotógrafos al abordar temas profundos  de un mundo paralelo, los prejuicios sociales y el miedo a la muerte, la artista se inspiró en su propio embarazo para producir dicha sesión fotográfica siendo sus sesiones  siempre de ella misma, razón por la cual justifica la anterior frase con la que abrió su presentación.

Ha realizado presentaciones fotográficas en muchas partes del mundo como Finlandia, Miami, Valencia, Alemania, Milán, México, Estados Unidos, entre otros. Su primera exposición fue en el año 1989 y es originaria de la Habana, Cuba, siendo becaria por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Para la artista es muy importante representar al cuerpo como altar y además como símbolo de protección. Sus fotografías son siempre en blanco y negro, pues ella dice que los colores al tener mucho significado son una distracción, dándole a toda la obra un sentido enigmático, serio y profundo, lo que hace posible que abordar temas como el vudú, la santería, brujos y médiums cumpla con el objetivo de tratar cuestiones escatológicas y espiritistas.

Todas sus fotografías se llevaron a cabo con una cámara análoga y sin luz artificial, por lo que si un día se encontraba nublado ella quedaba imposibilitada para continuar su obra. Otro recurso utilizado en algunas fotografías es la sobreposición de su foto o imagen con otros retratos de personas, por ejemplo, de gente negra perseguida por santería en los años cuarenta o con la utilización de máscaras típicas cubanas, representando mayoritariamente sacrificio y sufrimiento.

Sin duda las creencias y la religión están incluidas en toda su obra, pues a pesar de no practicar ninguna, la autora aseguró: “La espiritualidad es lo más importante” y con la certeza de que en México la cultura es muy influyente, hizo un efectivo y transparente uso de ella, logrando transmitir preocupación, asombro y fuerza a lo largo de toda la hora en la que pudimos disfrutar de un trabajo fotográfico y artístico de calidad.

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