Son cualidades forjadas en el temperamento apropiado que tienen que ver en la constitución del carácter y la formación de hábitos. Estas características deben ser edificadas, cultivadas y desarrolladas al través de la vida de un creyente.
El ser humano nace con un carácter y un temperamento que hereda genéticamente formando su propio yo. Conforme crece va adquiriendo usos y costumbres que determinan su personalidad logrando una práctica social arraigada ya sea con la aprobación o reprobación de la sociedad.
Estas tradiciones memorizadas transmitidas por generaciones en una comunidad buscan hacer del hombre un ser aceptable con el fin de tener una vida armónica.
La Ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
Las normas morales existen en la conciencia de cada uno provocando que existan diferentes puntos de vista, Este pluralismo existente hace que la persona actúe con un criterio propio, aunque en realidad vive bajo una presión social, cultural o laboral, en cuanto al ser y deber ser, recayendo en los valores aprendidos.
Lo que en realidad sucede es que se sobre valoran “las buenas intenciones” buscando un fin bueno que se conoce como la tesis maquiavélica “el fin justifica los medios” partiendo de un acto del interior del ser que descuida el aspecto exterior (las intenciones y finalidades). Esta es la obligación como corrección externa y otra como la obligación basada en la presión interna que ejercen los valores en la conciencia de una persona.
Conforme el hombre evoluciona de la vida humana a la vida divina (que es la cuarta vida más elevada) y que sólo se logra a través de un sentimiento de arrepentimiento generada de una fe objetiva, Dios por su misericordia reconstruirá en resurrección un nuevo carácter, y los elementos naturales e indeseables de su persona serán restringidos y juzgados más no tendrán cabida en su propio ser.
La capacidad de escuchar es una cualidad potencial para conocer en otros lo que las demás personas expresan, lo que intencionalmente se reservan y lo que ocultan en lo profundo de su espíritu.
Esta vida divina capacita a entender cabalmente a las demás personas teniendo delante del Señor, una mente clara y un espíritu apacible. Su ser interior debe ser como un papel en blanco delante del Señor. No se debe tener ningún prejuicio, ideas preconcebidas ni inclinación alguna, ni emitir ningún juicio. aprender a escuchar logrando comprender cada asunto.
Cuando una persona no sabe escuchar puede captar diferentes interpretaciones del mismo asunto teniendo una impresión de algo distinto. Es desastroso tener conceptos diferentes con respecto a una verdad.
Escuchar lo que dicen los demás requiere de un adiestramiento básico para no dar una respuesta inadecuada.
Escuchar lo que NO dicen los demás porque las ocultan es verdaderamente preocupante porque se emiten juicios proyectando pensamientos equívocos así que se tiene que ejercitar un discernimiento claro ante el Señor para comprender lo guardado.
Escucharlo que las personas dicen en su espíritu. Siempre que una persona abre la boca para hablar, su espíritu también habla. El simple hecho de que la persona esté dispuesta a hablar permite que sea tocado su espíritu y la habilidad requiere de ser ejercitado en el Señor para detectar las dificultales intelectuales y espirituales que enfrenta.
La habilidad de escuchar del hombre es muy deficiente y si no oye las palabras audibles ¿Cómo puede escuchar la voz de Dios?.
Muchas veces las palabras de una persona no corresponden a lo que hay en su espíritu aunque tarde o temprano revelará permitiendo percibir su verdadera condición.
¿Cómo desarrollar la habilidad de escuchar?
_ No ser subjetivos.
_ La mente no debe divagar permitiendo que los pensamientos fluyan sin control.
_ Aprender a entrar en los sentimientos de otros. Una persona con sentimientos endurecidos no puede identificarse , mucho menos puede ser quebrantado por Dios.
_ No estar llenos de tareas porque estará sobrecargado el corazón con sus propios asuntos y la capacidad del hombre para amar será limitada.
Para escuchar calladamente se debe amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Marcos 12:30.

















