La Biblia III. Palabras de vida

Parte III

Valorar el libro más antiguo.

¿Cómo podemos ser constituidos de la Verdad?

 

Una debida ACTITUD para estudiar la Biblia es usar la propia Biblia como único fundamento, invirtiendo el tiempo necesario para conocer a Dios y poder citar con certeza la esencia de la palabra.

Como Dios es Espíritu, por ende debemos acudir a la Biblia usando nuestro espíritu. Esto se logra a través de la oración, antes, durante y después del estudio. En todo momento para tener la revelación divina.

Aplicar la palabra leída a uno mismo a través de la oración es sumamente revelador de la visión celestial.

Cuando viene el Espíritu de Realidad, Él guía a toda realidad porque no habla por su propia cuenta sino que le es adjudicada la autoridad divina.

Entonces la Biblia es escrita por hombres bajo el mandato de Dios:

El Antiguo Testamento es la palabra que hablaron los profetas bajo el mandato de Dios. 2a. Samuel 23:2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mi.

Y en en Nuevo Testamento las palabras son lo que Dios habló en el Señor Jesús  y desde el interior de los apóstoles. Juan 14:10 ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por Mí propia cuenta, sino que el Padre que permanece en Mí, Él hace sus obras.

Se traduce palabras del griego, como rema, la cual denota la palabra hablada para el momento que difiere de logos traducida Verbo (Juan 1:1), que se refiere a la palabra constante. Aquí las palabras van después del Espíritu.

Al leer y orar la Biblia, Sus palabras ejercitan nuestro espíritu (humano), obteniendo el Espíritu, quien es vida. Dios es Espíritu, muy abstracto, tanto como las ondas radiales que se hallan en el  aire.

Es difícil que el hombre toque a Dios o lo entienda.

Cuando las ondas radiales están en el aire no las escuchamos, ni las tocamos, ni las entendemos, hasta que son captadas por un receptor. Lo que era abstracto llega a ser real, entonces podemos escucharlo, sentirlo y entenderlo siendo este receptor la corporificación de las ondas radiales.

Así mismo la Biblia es la corporificación  y expresión del Espíritu de Dios. Por lo tanto el Espíritu y la palabra llegan a ser coinherentes para ser movidos por el Espíritu.

Es vano separar el Espíritu de la Biblia porque Éste reside en Su palabra, es la palabra el medio para recibir, tocar y sentir el mover de Dios.

2a. Corintios 3:6 El cual a Sí mismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto.

Ministros no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica.

Salmos 1:30 La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los sencillos.

Depende de nuestra actitud tener una ley que mata o una ley que vivifica:

-Una ley que mata es prestar atención  solamente a los mandamientos en letra y comprender que no podemos cumplirla.

-Una ley que vivifica es tomar estos mandamientos como la palabra exhalada por Dios a quien amamos, así que no tendremos temblor sino alegría de ser nutridos  y guardados como su pueblo escogido, bajo custodia de la ley.

Cristo es la puerta de este redil que permite salir porque hay plena libertad.

Esto significa que para entender la Biblia depende de nuestra actitud. Si venimos a ella con un *corazón puro tocaremos a Dios.

*Un Corazón puro es aquel que deja a un lado los conceptos, tradiciones y cultura para abrirse a las palabras de la Biblia.

 

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