La cultura

Es, los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales (tecnologías) que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver sus necesidades de todo tipo.

Excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades, también conocida como alta cultura. Es un proceso de cultivación, mejora o refinamiento individual.

Cultivar los conocimientos humanos ejercitando las facultades intelectuales del hombre.

Cultor. adj. Que adora o venera alguna cosa. (Diccionario Enciclopédico Abreviado)

La Cultura hace acepción de personas, es sectaria y crea distinciones.

Antes de comenzar este artículo quiero aclarar que no debemos abandonar  nuestra cultura. De ninguna manera estamos animando a abandonar nuestra cultura y actuar como bárbaros. Los que no tienen a Cristo, ciertamente necesitan la cultura, Los niños mientras crecen, no sólo necesitan la cultura, sino también la ley. Pero después de haber recibido a Cristo, no debemos permitir que nuestra cultura limite a Cristo y nos impida experimentarle.

¿Que clase de Cristo puede remplazar nuestra cultura?

Todos los creyentes cristianos creen que Cristo es el Dios que se encarnó para ser hombre, que murió en la cruz por nuestros pecados, que resucitó, que ascendió a los cielos donde ahora, está sentado con el Señor  señores y Rey de reyes, y que regresará a la tierra para establecer Su reino junto con los creyentes, quienes reinarán juntamente con Él. Todo esto es cierto, pero sigue siendo una perspectiva muy estrecha y limitada de Cristo.

Este Cristo limitado no llega a remplazar nuestra cultura.

Consciente y subconscientemente todos estamos bajo la influencia de la cultura. De hecho cuando llegamos a la vida de iglesia, trajimos implícita la cultura con nosotros, la misma que socava nuestro disfrute de Cristo.

El detalle está, que entre más desarrollemos nuestra cultura, más criticaremos a los demás por esa misma esencia natural de mejora, convirtiéndose en un sustituto de Cristo, muy sutil y muy oculto. Lo que en realidad sucede es que todos condenamos el pecado pero no, la cultura.

El libro de Colosenses no combate el pecado ni la ley pero sí, la cultura humana.

La cultura es la manera espontánea en que todos los seres humanos se conducen, así en las sociedades primitivas como en las más civilizadas.

Los problemas que tenían los creyentes colosenses se origina en la cultura… Todas las iglesias de Asia Menor  habían sido saturadas de la cultura judía, especialmente en los que tenían que ver con las observancias religiosas, y también de la cultura griega, especialmente  en lo relacionado con la filosofía… así como en los creyentes colosenses, existe una fuerte influencia sobre nosotros inconscientemente. Es como si los elementos religiosos y filosóficos de la cultura formaran parte de nuestro ser. Incluso, en algunos grupos cristianos se puede observar el elemento político en el que por ejemplo, apoyan a ciertos candidatos, agrupándose para hacerlos ganar con su voto y comprometiéndolos a ciertos beneficios “requeridos por el gremio cristiano”. (Un aspecto de la iglesia degradada que en su afán buscan ayudar a Dios según sus preceptos religiosos).

La vida de iglesia es un asunto único y  exclusivamente de la esfera celestial en el que el Espíritu todo inclusivo  se mezcla en el espíritu del ser interior del hombre de manera intima para que discierna las cosas espirituales y terrenales de una manera orgánica y no como una organización que busca el poder.

Col. 3:10-11 Y vestidos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego, ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo ni libre; sino que Cristo es el todo y en todos.

Aquí la revelación muestra que hay un viejo y un nuevo hombre. En el viejo hombre, Cristo es Su centro y la universalidad y en el nuevo hombre en Cristo es la Iglesia.

Entonces la visión debe estar centrada en la Iglesia.

Es aquí donde Cristo lo es todo. La Vida, la luz, la fuerza, la justicia, la santidad, la bondad. Todos los atributos divinos en las virtudes humanas.

Cuando el Señor nos demanda vestirnos del nuevo hombre conforme a la imagen del que nos creó, es necesario renovar nuestra mente hasta el conocimiento pleno en el que su origen es el amor genuino donde  no hay griego, aquel que es culto y filosófico; ni judío quien es religioso ya que imparte doctrinas a la gente y les enseña a comportarse; circunciso ni incircunciso quienes representan la ley de lo que se debe hacer y no hacer; ni tampoco bárbaro ni escita quienes representan al ser más primitivo.  Incluso ni esclavos ni libres. sino que Cristo es el todo y en todos.

Cristo en nosotros, a fin de que le podamos disfrutar en plena libertad como nuestra experiencia que según ésta elevada visión de la economía de Dios, en Cristo somos un nuevo hombre con una sola vida, un sólo vivir con un sólo camino.

Éste es el Cristo que puede remplazar nuestra cultura. Un Cristo extenso y todo inclusivo capaz de renovar al viejo hombre en el que su oído escucha la voz de Dios, sus ojos ven la visión que es la iglesia, su nariz respira a Cristo disfrutando del olor de sus especias aromáticas,  su boca habla Cristo y que sus manos tocan a Dios desde el lugar santísimo a través de la oración genuina.

 

 

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