Es responsabilidad, que todas las instancias públicas y privadas participen asegurando la unidad de propósitos y una verdadera coordinación,
Estamos es un tiempo de una mal enfocada “contienda política”, misma que promueve la disputa por el poder. Una gran riña entre los partidos políticos que se exhiben y se destruyen ante la ciudadanía con la intención de expresar: “Su mejor propuesta”.
Gran contradicción es para el mexicano que se vuelve cada vez más cínico, indiferente y hasta ausente porque no tiene un modelo apropiado y tampoco quiere tenerlo.
En nuestro país se vive en realidad una sociedad descompuesta y para sanearla se requiere no de una educación religiosa, sino de una vida espiritual.
Una educación fuerte, amable, gloriosa y digna que logre una sociedad saludable, que tenga una visión enfocada proveniente de los padres hacia los hijos.
Los niños son semejante a una cuenta de banco… Invertir en ellos, ya que el fracaso más grande que hemos tenido es haberlos descuidado. Esto es un asunto crucial que debe ser calibrado.
Cultivar y nutrir a las nuevas generaciones porque ellos son: La Buena Tierra.
¿Cómo?
Reconociendo la soberanía que Dios tiene sobre la tierra y ser obedientes a Su voluntad.
El año 2011 fue polémico debido a la ofensiva federal contra la delincuencia por preservar la seguridad de los ciudadanos a través de un estado de derecho que favoreciera la paz y la tranquilidad. Críticas convirtieron el mensaje en opiniones negativas que sólo perjudicaron la imagen de nuestro país.
Es obligación de los partidos políticos y medios de comunicación, ocuparse y preocuparse por hablar bien de México, de lo contrario el futuro de quien quede electo le cobrará las facturas, y no será absuelto de lo que él o ella sembró.
Es requisito, volvernos al gobierno de Dios, sin reflejar ser mártires, ni compadeciendonos unos a otros, ni siendo fatalistas; sino produciendo “el vino” que nos alegra y nos mantiene firmes en el rio de agua de vida que fluye como una corriente única.
La paz se manifestará en la tierra cuando la justicia y la rectitud que son las virtudes divinas que representan la naturaleza de Dios, sea expresada en cada uno de los mexicanos.
Como tales, prepararnos en nuestro espíritu, para que éste sea la morada de Dios. Que se constituya en nuestro yo interno dejando que nos regule para reconciliarnos con Él, quien nos regenera y nos engendra como sus hijos para expresarle a su imagen y semejanza. La vida más elevada; La vida divina, la que nos hace cabales y estrictos con nosotros mismos. sin máscaras, transparentes como el cristal, sin mancha y sin arruga. Prestos para vivir el gobierno de Dios aquí en la tierra, permitiendonos vivirle intimamente para que haga su hogar en nuestro corazones, transformandonos a su viva expresión.
Necesitamos ser mexicanos, que viven al Dios que riega para satisfacer a los sedientos en esta tierra seca. Necesitamos ejercitarnos para poseer a México de una manera positiva. Esto es… Calidad de vida que debe ser heredada a las nuevas generaciones.

















