Tal término tiene un sentido de integridad, equidad, rectitud y verdad.
Todo aquel que anda en integridad y habla verdad desde su corazón, es guiado por un camino en el que la justicia se exhibe como la luz y su derecho como una melodía.
El justo hace justicia, la busca como la plata y la escudriña como a tesoros, inclina su corazón a la prudencia, clama a la inteligencia, da voz a la discreción encontrando el conocimiento de Dios y el escudo que le guarda de las veredas torcidas, preservando su camino provisto de sabiduría como una coraza
La justicia del hombre se vuelve vulnerable ante la subjetividad de su parecer, ésta se interpone argumentando cada uno de sus actos, actuando independiente de Dios. Sin embargo muchos hombres tienen hambre y sed de justicia, que al buscarla, son bienaventurados y les es dado el reino hoy: más otros pasan por alto Su justicia procurando establecer la suya propia, ignorándola para sí mismos, mas no para otros.
La justicia de Dios no es una utopia, es real para muchos que la testimonian como innegable porque da gozo y paz. Es una experiencia individual que satisface y llena todo el ser interior del hombre.
Naturalmente el hombre no la practica como tal, porque no va tras ella debido a que ésta, proviene de la fe y aunque muchos como el pueblo de Israel van tras una ley de justicia, no la alcanzan, ¿Por qué? Porque no eran buscadores de fe, sino por obras.
Tropezando con la piedra.
Los israelitas trataron de establecer su propia justicia procurando guardar la ley, no se sujetaron a la justicia de Dios Esto es un insulto para Dios y hace que ellos pierdan el camino.
Cristo vino para cumplir la ley a fin de TERMINARLA y REMPLAZARLA. Por tanto todo aquel que cree en Él, recibe la justicia de Dios. La cual es Cristo mismo.
Por tanto, “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que proclamamos. Que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.
Al invocar el nombre de Jesús le ingerimos, permitiendole que Él, entre a invadir nuestro ser de todas sus riquezas y virtudes.
Disfrutables son estas riquezas divinas, mismas que requiere la humanidad para ser verdaderamente justa. Riquezas que al entronizarse en el ser del hombre fusiona Su vida. La vida divina en la vida humana, esta es la vida más elevada.
Hasta recibir el hombre a Aquel que todo lo llena en todo, adquiere los genes de Dios dándole potestad de ser Su hijo, transformandole a la viva expresión de Dios. A Su imagen y semejanza. Estos son los muchos hijos que el desea.
Mientras tanto, el hombre independiente de Dios, sólo es un ser formado del barro.
Un ser vivo que camina sobre la tierra con una vida elevada que tiene “conciencia de sí”, es quien puede lograr una educación ética y moral que le permita existir en la sociedad respetando normas humanas para armonzarse. Muy diferente a la vida que tiene una 2conciencia para sí” más elevada, en la que se vive regulado por la justa ley de Dios que prevalence en amor satisfaciendo plenamente el Bios (cuerpo), el Psiqué (mente, voluntad, sentimientos) y el Zoé (espiritu humano que lo capacita para contener a Dios)
En el principio fuimos creados del barro de la tierra para ser engendrados de los hombres y vivir una vida humana, regulados por esta misma vida. Éste es el reino humano que por si mismo es imperfecto y corruptible. Después, si el hombre voluntariamente acepta reconciliarse con Dios y se dispone a vivirle, Dios le da Su propia vida, la vida Divina: Con esta vida, Dios engendra a sus hijos dándoles Sus propios genes, Su naturaleza misma, por lo que estos hombres viven con una conciencia más elevada, dispuestos a aceptar el gobierno de Dios.
El único gobierno que es verdaderamente justo y que al cumplirlo da gozo y paz y que tiene como objetivo traer el reino de Dios a la tierra y Su justicia.

















