¿Nuestras neuronas en peligro o el apagón emocional?

Reflexiones valiosas.

En el siglo pasado se creía, porque así se enseñaba en las universidades; que las neuronas iban muriendo sin recuperarlas y que eran el fundamento de la vejez; así, íbamos muriendo lentamente a partir de los cuarenta años. Y pensar que muchos siguen en ese esquema de creencia.


Hoy, con más y mejor tecnología para la observación, la ciencia neurológica, nos describe claramente que no hay tal perdida ni muerte de neuronas y aún más, son las células más resistentes de todo el sistema funcional humano. Todo está en tu creencia.
Mire usted. Es cierto que las células tienen ciclo de vida, nacer, desarrollarse, reproducirse y morir. Bien, eso es la clara biología; pero no significa que “se acabó y ya” porque antes de que una célula termine su ciclo, ya está otra que la va a sustituir en la función encomendada bajo un esquema bien definido.


¿Qué hace morir a una neurona? ¡Las emociones! ¡Sí! Más allá de la muy importante nutrición, las neuronas se activan o desactivan con las dosis de emoción que usted decida cultivar.
En la realidad, el cerebro llega a su culmen fisiológico a los treinta años, su peso promedio es de 1.5kg, y el mayor enemigo que lo destruye, se clasifica en:
Emociones destructivas, ausencia de oxígeno por consumo de sustancias nocivas y falta de ejercicio mental.


Las conexiones neuronales se nutren de emociones, por eso no olvidamos a personas significativas en momentos importantes de nuestra vida, una mirada, una sonrisa o lo contrario… Recordamos los momentos emocionalmente significativos, sean agradables o todo lo contrario. Luego, un cerebro bien -correctamente- nutrido es aquel que se oxigena adecuadamente y se nutre con alimentos naturales sin exceso. Y el tercer factor es la calidad de sus pensamientos es decir, la capacidad constructiva de nuevas conexiones neuronales que propicien desarrollo, cómo la gimnasia por aprendizaje nuevo, en lugar de “viejos pensamientos destructivos”. Así, es mejor aprender alguna actividad novedosa, como jugar ajedrez, leer música, hablar en otro idioma; que seguir rumiando los errores del pasado. Así, enamorarse de la misma persona cada día porque descubre -quiere ver con gratitud- cosas lindas en una visión amorosa de comprensión, que en seguir recordando errores de viejas ofensas (y seguir ahí atorado) ¡Eso es sabiduría!


Amigo lector, tengo que decirle el cuarto factor aunque le parezca llano, pero, la UNICA forma que ACTIVA los tres factores, es la gratitud. Si usted no vive agradecido contribuyendo con la vida, no se desarrollarán con plenitud los tres factores factores principales, produciendo “el apagón emocional” y la vida pierde sentido al no sentirse “bello y colaborativo” con la vida y su universo. Por eso, los malos no son felices. La bondad es gratitud proyectada.


Recuerde los cuatro factores y su SANA INTERPRETACIÓN: Emociones, nutrición, gimnasia y gratitud.
La invitación de esta oportunidad reflexiva, amig@, es que adquiera el cuarto factor para que den vida a los tres básicos: emoción, nutrición y gimnasia cerebral.


Usted sabe bien cuando va bien.
Deseo parabienes en su vida, continuo a sus órdenes, siempre. Un abrazzo de su amigo, Ulises Franco.

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