Recuento

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Por Diana López

(I won’t give up on us).

Sabes como fue pasando todo.

Sin pensarlo, sin planearlo.

Sin buscarlo. Sin buscarte.

Cada charla quedaba grabada en mi mente.

Ignorando absolutamente que también quedaban en el corazón.

Cada noche se volvió mágica.

Compartíamos; éramos dos extraños aprendiendo de nuevo de las caídas.

Dos extraños que no querían sentir.

Dos extraños que se volvían a levantar.

De pronto, te convertiste en el pensamiento de cada mañana.

Y cada noche, antes de dormir, después de hablarte, mis suspiros preguntaban por ti.

Comencé a levantarme, con el deseo inconsciente de ti.

Dirigiendo mis pasos en tu dirección.

Y así, a pesar de las circunstancias, fuimos creando historias.

Creamos un libro que sigue con la pluma al aire.

Me decidí a cambiar el color de la tinta.

Quería tenerte.

Hacerte mi realidad.

Y te hice mi realidad. Hiciste mi felicidad.

Hoy cambias mi vida día a día. Con tu sonrisa. Con tus palabras. Con tu voz.

Con esa mirada que al cruzarse con la mía produce de todo. Con esas caricias y besos que llegan al alma.

Y después,  sólo unas palabras de sentimiento bastaron entre los dos.

Te quiero…

Te adoro…

Avanzamos sin saber a dónde podríamos llegar.

Hoy te sigo escribiendo.

Te recito mis memorias.

Te cuento nuestra historia.

Bajo esa promesa de estar juntos. De quedarme a tu lado.

A ti. A ti que sabes quién eres.

A tu lado, hasta que se me acabe el tiempo…o la vida.

Por ahora, no te grito al mundo.

Por ahora, sólo a ti, mi mundo…

Te quiero. Te adoro.

Te amo.

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