Entrevista al Mg. Víctor Hugo MAMANI

“Es frecuente llenarnos la boca de conceptos y teorías, vaciando de acciones concretas nuestras prácticas profesionales”  
Sobre conceptos, prácticas e historias  

Víctor Hugo MAMANI es Oficial de Penitenciaría egresado de la Escuela Penitenciaria de la Nación/ SPF.  Lic. en Trabajo Social (UNSE) y Magister en Trabajo Social (UNER) con más de  30 años de trabajos y estudios sobre cárceles y trabajos comunitarios  en  Jujuy. Es autor de libros y artículos en su especialidad. Se desempeña como Director de la Unidad de Investigación en Seguridad Publica del ISSP/Ministerio de Seguridad y  es Experto Invitado por Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas, para la Prevención del Delito y la Justicia Penal (ILANUD)

Por   Nerea Victoria MAMANI

Carrera: Lic. en Comunicación Social (UCSE-Sede Jujuy)

¿Cuál piensa que es la causa de que la educación y la salud, no lleguen a incorporarse, en los sectores marginados? ¿Cuál sería, para usted, la solución?

La accesibilidad a la salud y educación es un tema de políticas públicas y la ejecución de las mismas, a mi modo de ver: desarticuladas. Existen políticas públicas en salud y educación que presentan documentos casi perfectos en sus diseños, de cómo deberían hacerse las cosas, pero en su ejecución es donde no se le encuentra el “agujero al mate”, es decir fallamos. Por ello, creo que los gobiernos están tratando de hablar mucho de trabajo en territorio, el ir casa por casa, acercar los servicios a la gente. Se entendió que los dispositivos de  salud deben estar accesibles a través de la Atención Primaria de la Salud, de proyectos socioeducativos y culturales en los barrios, siempre articulados. Los servicios y recursos tecnológicos deben estar al alcance de los que menos tienen, que son generalmente los que habitan nuestros barrios periféricos, porque a veces ellos no pueden llegar a los centros asistenciales de mayor complejidad. Por lo tanto, lo que se pretende   (al menos se postula eso discursivamente) es acercar estos servicios tanto educativos como de salud a la población más empobrecida. Creo que es una alternativa válida, para empezar a trabajar seriamente.

Usted ha trabajado en varios barrios de capital y el interior de nuestra provincia, estando en cercanía solidaria con la gente, ¿Qué concepción tienen las personas de los barrios que ha conocido, de lo que es tener un proyecto de vida?

Nuestra gente; tienen su vida cotidiana,  tienen sus sueños, tienen sus proyectos de vida viviéndolos intensamente cada día, no se pasan  pensándola  o debatiéndola tanto como hacemos los profesionales en espacios discursivos-deliberativos, alejado de los barrios. Mucho menos conceptualizándola como hacemos en la academia, la vida para ellos es lucha diaria en el trabajo, en sus casas, en su vecindad. Y en la academia, muchas veces nos llenamos la boca de conceptos y vaciamos la práctica profesional de acciones concretas, la vaciamos de la vida misma en aras a un cientificismo social de bajo impacto, de poca transformación. La realidad actual en salud, educación y trabajo de nuestra provincia lo evidencia.  Quienes trabajamos en comunidad, en territorio sabemos muy bien esto. En los barrios que yo trabajé y trabajo, con diferentes situaciones problemáticas, los adolescentes, hombres y mujeres de nuestro pueblo, se levantan cada día buscando estar mejor, en lo laboral, en lo económico, en su salud, en su vivienda, etc. Por ello recomiendo, no ingresar a los barrios a trabajar pensando que la gente no tiene un proyecto de vida. Ellos como nosotros,  lo tienen en su existencia diaria, aunque no lo verbalicen, aunque las condiciones sociopolíticas no ayuden. En los barrios que trabajamos con nuestros equipos la vida se vive, se la pelea con acciones concretas, buscando respuestas a situaciones que afectan la vida familiar, en el día a día. El error que cometemos a veces los profesionales es ir y querer  “enchufarles” un proyecto de vida como el que nosotros aprendemos en la academia, con esquemas teóricos de afuera,  como si fuéramos una escuela itinerante por los barrios, que enseña a vivir o criar hijos. Y se crean programas y se designan profesionales descontextualizados a enseñarles a vivir a nuestras poblaciones que ancestralmente habitan y sobreviven en nuestros territorios más alejados, en precarias condiciones concretas de existencia.

En cuanto a la criminalización de la pobreza… ¿cree que los medios de comunicación influyen en esas representaciones sociales del pobre como delincuente?

No creo, estoy convencido de que es así. No es lo mismo un canal que te muestra una diversidad de noticias, que aquel canal que muestra cada veinte minutos imágenes del mismo robo, la misma violación, del mismo caso y crea una sensación de inseguridad alarmante, más allá de que sea real el hecho. El lenguaje construye realidad, el lenguaje nunca es inocente ni neutro, tiene y lleva una intencionalidad. Los medios construyen representaciones y realidades no concordantes  a veces con los hechos, son extremadamente tendenciosos. Nada en los discursos es ingénuo, decía Ricardo Forster. Las prácticas profesionales en las cárceles y los dispositivos de encierro como están planteados,  también construyen de alguna manera representaciones, los dispositivos de control social también,  un derecho penal selectivo también lo hace, porque van presos aquellos pobres que cometen delitos por causa de la pobreza, que no tienen recursos para pagar un abogado… como decía el Martín Fierro: “La cárcel atrapa al bicho chico y al bicho grande lo deja escapar” por lo tanto la cárcel va a estar en su mayoría llena de gente marginal.

Ahora están empezando a aparecer los delincuentes de guantes blancos (grandes funcionarios y políticos) que están siendo juzgados y me parece que la justicia va por un camino distinto, aparentemente. No por eso las cárceles dejan de estar llenas de poblaciones marginales. Y a partir de eso, los medios asocian esa representación del pobre como delincuente, sin ir más lejos nos han enseñado que el delincuente se viste de determinada manera, crean estereotipos y si en la calle encontramos dos adolescentes que vienen por la misma vereda vestidos de esa manera, lo primero que hacemos nosotros es irnos para la vereda del frente. Esa es una representación social  que se construye por los medios, las películas, noticieros y a partir de esa representación nosotros actuamos.

Y las fuerzas de seguridad… ¿Cree que influyen en esa criminalización?

Las fuerzas de seguridad en primer lugar responden a un proyecto político que fija los lineamientos de cómo  será la seguridad de un estado, hay gobiernos que lo hacen democráticamente, sin represiones, diálogo, mediaciones etc. otros utilizan metodologías menos dialógicas.  El debate actual encuentra posicionamientos disímiles en sus formas de construir la seguridad pública y prevenir la criminalidad;  por un lado están quienes sostienen una política de tolerancia cero, de mano dura, con mas encarcelamiento tendríamos menos delincuentes en las calles, mientras otros creen que esto no es así. Llenando las cárceles, dando más condenas vamos a tener menos reincidencia, quizás los delincuentes no van a reincidir porque están encerrados pero vamos a tener que empezar a crear más cárceles porque se van a llenar y no vamos a tener lugar. Es más eso sucede a nivel nacional y provincial. En el caso de Jujuy tenemos detenidos en comisarías que deberían estar en penales. Es un debate sin fin, Estados Unidos no lo resolvió con mano dura ni con la pena de muerte, así que el debate sigue abierto y solo queda esperar estadísticas para ver si las políticas actuales dan respuesta o no. Esas estadísticas serán confiables, de acuerdo al medio que las difunda.  Y de alguna manera todos criminalizamos al pobre, parece ser más fácil, una tendencia masiva, una construcción histórica social que hay que develar y revertir, la cruda realidad nos dice que no solo el pobre comete delitos. En este sentido el enfoque de seguridad humana propuesto por ILANUD, resulta interesante, a modo de paradigma y respuestas a esta situación.

En su libro “La cárcel: instrumento de un sistema falaz, un intento humanizante” critica el actual sistema carcelario argentino y plantea un modelo alternativo, más humano… ¿Qué situaciones lo ayudaron a formular ese modelo?

En realidad el libro representa la sistematización de mi práctica profesional durante el período comprendido 95-2002 en la penitenciaría jujeña, en el ámbito de la Seguridad Interna. El modelo construido en la práctica, con resultados positivos según las autoridades de turno y reconocida a nivel nacional e internacional (ILANUD) tiene fuentes  teóricas en la Penología propuesta por García Basalo, la reforma de Petinnato en el Sistema Carcelario Argentino, la Pedagogía de la Presencia de Gomes Da Costa, en aportes de la PNL y los procesos de comunicación, en el Trabajo Social en perspectiva construccionista y su ética del cuidado.

En cuanto a situaciones que me llevaron a formular el enfoque, el libro es claro: en el año 1995 se produjo un motín con consecuencias  gravísimas en lo material y humano, y era necesario -una vez retomado el orden del Pabellón 5- no hacer más de lo mismo. En ese sentido, mi formación como oficial penitenciario, como Socioterapeuta en Adicciones y como Trabajador Social me señalaron el camino a seguir, intentando humanizar el encierro jujeño.

Y aquí juega un papel importante un film que vi en mi adolescencia “Brubaker” y que cambió mi historia personal y profesional. Es una película del año 80,  que tiene a Robert Redford como protagonista principal. Basada en el libro homónimo de Thomas Murton basada en hechos reales donde Tom Murton, a finales de los 60 reformó y denunció el salvaje y corrupto sistema penitenciario de Arkansas.

Interesante, ¿de qué trata el film específicamente?

Brubaker, es designado como el nuevo alcaide de una prisión en el sur de los Estados Unidos, decide entrar a la cárcel como un preso más  para conocer desde adentro, desde el nudo relacional como dice Kisnerman Natalio,  las condiciones en las que estos viven. Vivencia la corrupción, el mal estado del lugar y la violencia existente por parte de los guardias y funcionarios, la salud deteriorada, etc. También descubre los negocios que ellos hacen a costa de los presos, sometiéndolos a trabajo esclavo en beneficio de las empresas del lugar y empresas de los propios funcionarios. Cuando Brubaker se da a conocer y comienza a tomar medidas para frenar la corrupción y la violencia y mejorar la situación de encierro, es decir a humanizarlo, se encuentra con la resistencia de todo el personal penitenciario. El asunto trasciende incluso a la administración de prisiones del estado, cuyos responsables políticos tampoco están dispuestos a tolerar las actuaciones de Brubaker, ya que también están corrompidos y se han aprovechado también de los presos. Finalmente, la administración de cárceles,  lo despide a solicitud de un Senador  e impide todas las reformas de Brubaker. Sin embargo aún así deja un legado en los prisioneros, que aprendieron cómo hacer la cárcel más humana, que es posible. Cuando él se va, los internos se movilizan y lo despiden con aplausos desde el patio de la cárcel. Es emocionante el film, que un penitenciario  “de pura cepa” no puede dejar de verla.  Es así como decido diseñar y ejecutar el modelo que describe el libro. Se trata de una experiencia concreta, no de debates teóricos estériles sin acciones, desde un compromiso compartido con penitenciarios convencidos de su rol y función social. Cuando de tratan temas penitenciarios, los intelectuales académicos deberían ser más respetuosos con los agentes penitenciarios, pues ellos están las 24 horas en ese ambiente altamente conflictivo, donde hay que dar respuestas “aquí y ahora”.

¿Tiene alguna situación en particular que lo marcó a lo largo de su vida profesional?

Y formarme como Socioterapeuta en Adicciones (UNFDAC-1990) cuando era oficial de Seguridad Penitenciaria  gracias a la Lic. Amilda Rovai de Morales y después estudiar Trabajo Social. Me cambió la vida y la mirada profesional conocer a Natalio Kisnerman (1998) amigo y maestro,  Trabajador Social reconocido internacionalmente, más de 40 años dedicado a la profesión, siempre innovando, recreando, un intelectual de enorme talla con numerosos libros publicados. Me movilizó mucho cuando me llegó su  prólogo a mi libro de la cárcel. Sentí que asumía un enorme compromiso de por vida, con mi profesión y mi pueblo.  Otro acontecimiento importante y movilizante fue encontrarme con Sebastián Bertucelli, psicólogo comunitario con muchos trabajos de gran impacto en la salud y educación de nuestras poblaciones indolatinoamericanas, me permitió aprender de su mirada a contrapelo de las prácticas y sobre todo “hablar de trabajos realizados y transformaciones concretas”, no de debates teóricos estériles, donde se hablan de acciones que se saben, nunca se realizaran. Aprendí de él, la pasión por la acción con el pueblo, conversar y transformar colaborativamente desde nuestras redes socioafectivas. Me marcaron también, conversaciones y expresiones de estos grandes:

Te tiro Frases de Natalio; “no idolatres a nadie, menos a mí. No soy tu maestro, carajo!!!” Tu eres Víctor, escribe con tu estilo Mamaní,  escribe”

Frase de Bertucelli: “No me cites ni me nombres más a mí, ya hiciste tus experiencias, tenés tus fundamentos prácticos y teóricos. Hacete cargo de lo que vos decís, lucha y brilla con luz propia. Kisnerman te acompañó un tiempo, yo otro. Un día no estaremos, y serás vos el guía, el vaqueano.

Como Profesional Invitado de las Naciones Unidas, ¿qué proyectos tiene?

Los proyectos y acciones que Naciones Unidas (ILANUD) me vaya encomendando o donde  consideren sus autoridades que puedo aportar algo. En realidad los ejes de trabajo son: el trabajo en cárceles, qué consiste en capacitar al personal penitenciario y policial, concientizar sobre los Derechos Humanos, la transformaciones de los sistemas penitenciarios, tomando como ejemplo  Costa Rica y la reforma carcelaria que hizo dicho país, donde su Director en Argentina, el Lic. Juan Carlos Domínguez Lostaló es la referencia principal en América Latina. Todo ello en el marco de las Reglas Mandela. Por otro lado trabajar preventivamente en los barrios, en el ámbito comunitario, con la construcción de  dispositivos de trabajo enmarcados en el Paradigma de la Seguridad Humana de los Habitantes.

La seguridad humana no solamente es un policía en la puerta sino que es un paradigma más amplio, implica que tengas trabajo, un proyecto de vida; acceso a la educación, a la vivienda, combatir la pobreza también forma parte de la seguridad humana, eso es lo que busca ILANUD y sus equipos Es un honor trabajar para este organismo prestigioso, y sobre todo con el Lic. Juan Carlos Domínguez Lostaló y su Equipo en Argentina.

Para terminar ¿desea agregar algo más?

A los que recién comienzan a transitar los pasillos de las penitenciarías; no es fácil trabajar en instituciones o sistemas totales, inmersos en luchas encarnizadas de poder, de ambiciones desmedidas, de competencia salvaje, de relaciones deterioradas.  Eduardo Balestena (2001) decía que los Trabajadores Sociales no pueden adherir a consignas institucionales sin develar intencionalidades ocultas, ni dejar de repensarlas constantemente, deconstruirlas. Por otro lado Natalio Kisnerman, me escribía en el año 1998 que “… desde Roberto Petinatto poco ha cambiado, en estos sistemas que no perdonan al pensamiento crítico” y recomendaba ser cuidadoso y prudentes. Caso contrario, la consecuencia es la invisibilización, la anulación, el aislamiento y muchas veces maltratos, destratos, hasta la expulsión del sistema. O sea, la desaparición del sujeto crítico.

Los profesionales de las ciencias sociales  debemos estar atentos a estos procesos institucionales y cuidar nuestra salud física y mental de las más diversas formas.

 Y, ¡Vean Brubaker!, se los aconsejo a todos aquellos que les atrae el mundo penitenciario.  Nada más, Muchas Gracias.

                                                                                                                                              Junio 2018, Jujuy. ARGENTINA

Comunicación Social

Universidad Católica de Santiago del Estero. Sede Jujuy-Argentina

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