Oración en tiempos de #COVID19

Ohhh mi Señor que hermoso eres.
¿Porqué no tengo miedo a lo que acontece en el mundo?
Porque el día que te invoqué me respondiste, me animaste con fortaleza en mi alma, y completaste lo concerniente a mí sin abandonar la obra de Tus manos.
Eres Aquel quien me conoce, me examina y entiende mis pensamientos.
Eres el gran Yo soy, el que escudriña la senda por la cual yo ando; eres mi reposo, mi paz y mi esperanza.
Pues aún no está la palabra en mi lengua, y Tù, ohhh Dios, ya la sabes toda.
Me has constreñido por detrás y por delante, me disciplinas con vara de hierro en esta era del tiempo, me llevas a experimentar la cruz para medir mi fe sin contemplaciones y sin embargo, brilla la noche como el día, porque Tu formaste mis partes internas y hoy me vuelves a moldear con Tu vida y Tu naturaleza.
¿Cómo tener miedo a algo externo, tan vano y tan simple?
Cuando en el trayecto de mi vida he sido estrujada suficientemente para entender el sentido de lo humilde y lo sencillo.
Y por no tener miedo, te alabaré eternamente; porque asombrosa y maravillosamente fui hecha en lo secreto, cuando Tus ojos ya veían mi sustancia.
Sé que por la noche examinas mi corazón y hasta mis pensamientos más ansiosos, y segura estoy que si ves algún camino pernicioso, me hablas al oído, me tomas de Tu mano, levantas mi cabeza y me guías por Tu camino angosto para que a la hora que yo despierte, sepa que todavía estoy contigo.

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